Alimenta tu bienestar emocional

Actualizado: 14 feb

Alimento, según la Real Academia Española, es:

1. m. Conjunto de sustancias que los seres vivos comen o beben para subsistir.

2. m. Cada una de las sustancias que un ser vivo toma o recibe para su nutrición.


Esto significa que se le puede llamar alimento a todo aquello que nutre, que da vida, que suma, que aporta valor a la existencia. Dentro de este orden de ideas, el azúcar blanco no se podría considerar un alimento, pues no lo necesitamos para vivir, no nos aporta nutrientes, al contrario, es considerado como una sustancia inflamatoria a nivel físico y mental.


Pero esto no significa que nunca podamos consumir azúcar o platos que lo contengan, pues forma parte ya de la vida del ser humano, de su historia, de su cultura, del sentido de pertenencia que vincula lo emocional con el recorrido gastronómico que hemos tenido como humanidad. Pero hoy no vengo a hablarles del azúcar ni de la relación que existe entre la historia la cultura y los alimentos, sino que vengo a hablarte de la relación que existe entre el alimento y la salud mental.


Vuelvo al concepto de alimento y te pregunto, para ti: ¿qué sería un alimento? Yo quiero recurrir a lo básico: la leche materna que es, por lo general, nuestra primera fuente de nutrición, vida y vínculo. La leche materna contiene todas las vitaminas, minerales, proteinas, grasas e hidratos de carbono necesarios para el desarrollo óptimo del bebé. Aquí hay una fuerte asociación entre el calor y contacto físico de la madre hacia su bebé y la fuente de energía vital que recibe por medio de la ingesta de la leche. Amor, calor, cuidado y alimento se unen para brindar bienestar físico y emocional al pequeño ser humano en crecimiento.


Ahora, ¿qué tiene que ver el alimento con tu salud mental? Pues como expliqué, el acto de alimentarse, que significa comer alimentos que nutran al organismo porque cuentan con micro y macronutrientes necesarios para el mantenimiento de tu cuerpo físico y mental, tiene que ver con el vínculo, y ahora que ya no dependes de que tu madre o cuidador primario te alimente, este vínculo es contigo misma/o/e.


Cuando decides cuidar de tu alimentación y decidir a consciencia qué ingresa a tu cuerpo y qué información química llegará a tu cerebro, estás cuidando de ti. Esto se traduce en que también estás cuidando de tu salud mental y de tu bienestar emocional.

Ahora bien, llegar al equilibrio entre una alimentación coherente con lo que tu cuerpo físicamente necesita y el placer que aporta la comida, a veces, no es un reto fácil, aun menos cuando comidas sin nutrientes, pero sí muy placenteras y de tendencia adictiva, se encuentran tan disponibles. Otra dificultad llega cuando emociones desagradables te invitan a comer para ser gestionadas y más aun cuando la comida ha sido o es un único recurso para sentir seguridad y bienestar. Pero esto puede cambiar.

Cuéntame si te resuena esta información y si sientes que necesitas más información, orientación, o acompañamiento terapéutico. Puedes contactarme por medio de la casilla de contacto que se encuentra al final de esta página.


Bibliografía

https://dle.rae.es/aliment



Pamela Crombie

Psicóloga y psicoterapeuta integradora



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