Sostenerse en un camino de oscuridad
- Pamela Crombie
- 7 may
- 2 min de lectura
¿Hay algo que salva tu día?
Tristeza, aburrimiento, desgana, cansancio... Son estados de ánimo comunes y frecuentes, incluso más de lo que pueda a primera vista parecer. Hay lágrimas detrás de las sonrisas, hay llanto detrás de las risas. Alguien a quien saludas diariamente podría estar debatiéndose entre cómo mostrarse feliz cuando aguarda dolor en su interior. Y cada día se vive como una lucha, o como una obligación.
¿Te sientes indentificade o conoces a alguien que pueda sentirse así?
Y sin embargo, no hay receta mágica, no hay antídoto ni solución. La vida y sus afectos no se solucionan como un problema matemático. "La vida sigue", has escuchado varias veces. ¿Y cómo sigue? ¿Qué es seguir?

Algún rayo de luz tendrá que asomarse por la ventana iluminando un trocito de habitación oscura. Dicen que la esperanza nos salva. También dicen que aguardar esperanza es sostenerse en una cuerda floja que si falla te lanza al vacío. Dicen que esperar no es vivir.
Aquí viene una teoría, y sólo eso, una teoría: seguir y vivir sería sostenerse con lo que hay, lo que es posible en este preciso momento. Puede que existan millones de faltas, de pérdidas, de metas no alcanzadas. Puede que una nube grande y gris esté cubriendo toda una posibilidad de expansión y crecimiento. Y aún así, la noche llega y el sol vuelve y brilla. Los días siguen, la vida sigue.
Entonces, ¿qué es lo que te sostiene en ese camino?
Para unes puede ser una ducha de agua tibia, para otres el café o el té de la mañana. Puede ser la sonrisa de un desconocido, la llamada de un ser querido, escuchar la voz de tu mascota, respirar profundo, comer algo dulce, sentir la brisa del mar, de la montaña, regar las plantas, ver una fotografía, salir a correr, abrazar a alguien, leer un poema, contemplar una obra de arte.
Para otres puede ser, el trago de la cerveza, salir de fiesta hasta el otro día, fumar y pensar, fumar y charlar. Jugar videojuegos, limpiar y ordenar, pasar horas en el gimnasio, trabajar y trabajar, criticar formas de vida.
¿Qué más se podría añadir a esas infinitas listas?
¿Hay alguna fórmula mejor que otra? Pues hoy en día no lo creo. Quizá hay formas mueven tanto el cuerpo como la mente en sentidos distintos. Una colega me recordó hace varios días: "las obsesiones te sostienen". Los hábitos sostienen, independientemente del tipo de hábito. A veces tenemos que agarrarnos de lo que sea, por más daño que por otros lados pueda causar, para poder sobrevivir al río interno que se desborda.
Quizá el horizonte se esconde tras la niebla y no hay pronóstico seguro. Pero algo de luz, entre toda la infinitud de posibilidades que brinda un nuevo día, puede emerger si tan sólo lo permites. Y permitir no es forzar, no es hacer, es dejarlo ser. Así como el sol es, la luna es, la brisa es, la oscuridad es.




Comentarios